Por Cristóbal Manuel Calvo Santiago,
- Introducción. La Liturgia tras el Sacrosanctum Concilium
- Esquema-Resumen Año Litúrgico
- ¿Qué es el Año Litúrgico?
- En la Iglesia católica
- 1.1 Tiempo de Adviento
- 1.2 Tiempo de Navidad
- 1.3 Tiempo de Cuaresma
- 1.3.1 Semana Santa
- 1.3.2 Domingo de Ramos de la Pasión del Señor
- 1.3.3 Primeros días de Semana Santa
- 1.4Tiempo de Pascua
- 1.4.1Triduo Pascual
- 1.4.1.1Jueves Santo de la Cena del Señor
- 1.4.1.2Viernes Santo de la Pasión y Muerte del Señor
- 1.4.1.3Sábado Santo de la Sepultura del Señor
- 1.4.1.4Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor
- 1.4.2Días del tiempo de Pascua
- 1.5Tiempo ordinario o durante el año
- 1.6Celebraciones de los santos durante el tiempo Ordinario
Introducción
General.- El cincuenta aniversario de la constitución litúrgica
El día 24 de noviembre de 2013, solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey
del Universo, el papa Francisco ha clausurado el Año de la fe. El papa
Benedicto XVI lo había proclamado e iniciado el día 11 de octubre de 2012, en
el quincuagésimo aniversario de la apertura del concilio ecuménico Vaticano II.
El comienzo del Año de la fe coincidió con el recuerdo agradecido de dos
grandes eventos, que han marcado el rostro de nuestra Iglesia de hoy: los
cincuenta años pasados desde la apertura del concilio Vaticano II por voluntad de
San Juan XXIII (11 de octubre de 1962) y los veinte años desde la promulgación
del Catecismo de la Iglesia Católica, legado a la Iglesia por san Juan Pablo II
En diciembre de 2013 celebramos un nuevo aniversario. El día 4 de diciembre
de 2013 se cumplieron cincuenta años de la promulgación de la constitución
litúrgica Sacrosanctum Concilium. El aniversario encierra historia, reflexión y
compromiso. El tiempo pasa veloz con sus meses, días y horas. Ha transcurrido
medio siglo desde que el papa San Juan XXIII iniciara el concilio ecuménico
Vaticano II (11 de octubre de 1962). Era casi ayer cuando la nave de la
basílica de San Pedro se llenaba de obispos, procedentes de los cinco
continentes, de toda raza, lengua y cultura. En todo el mundo se leían con
interés las crónicas de los periodistas acreditados ante la Sede Apostólica,
las intervenciones de los obispos y las anécdotas curiosas. Fue un
acontecimiento seguido por todas las Iglesias particulares.
Al año siguiente, el día 4 de diciembre de 1963, se aprobaba en el aula,
con 2147 votos favorables y 4 en contra, el primer documento conciliar, la
constitución litúrgica Sacrosanctum Concilium. La unanimidad de la votación
demostraba el interés por la liturgia. Los padres conciliares, antes de
reflexionar y discutir sobre temas importantes para la vida y el bien de la
Iglesia, quisieron iniciar sus tareas por la liturgia, por el culto que la
Iglesia tributa a Dios Padre por Jesucristo y en el Espíritu Santo.
Hoy, la Iglesia conmemora los cincuenta años. Eleva sus manos al cielo y
agradece a Dios Padre el don del Concilio y el paso del Espíritu Santo. Hace
memoria del evento y se compromete a poner en práctica sus enseñanzas. Sea
nuestra oración agradecida y sincera. La celebración de la Eucaristía nos una a
esta acción de gracias y de súplica. La constitución conciliar Sacrosanctum
Concilium y la reforma litúrgica posterior no han surgido improvisadamente con
el Concilio. La constitución se ha fraguado desde el inicio del movimiento
litúrgico, la segunda mitad del siglo XIX y, sobre todo, en el XX. La
constitución es considerada como el punto de llegada de un largo camino y un
fruto maduro de estudios e investigaciones. No podemos olvidar que a todos los que
han contribuido en el movimiento litúrgico les movía su gran amor a la liturgia
y a la Iglesia.
Acompañaron al movimiento litúrgico otros tres, y todos se enriquecieron
mutuamente. El movimiento patrístico se dedicó principalmente a la publicación
de los textos de los Padres; el bíblico promovió el interés por la Biblia y,
por último, el movimiento ecuménico abrió fronteras de hermandad.
San Pío X fue el primer papa que habló de la “participación activa” de los
fieles en las celebraciones litúrgicas. No fue el concilio, sino -mucho antes
en el motu proprio Tra le Sollecitudini (del 22 de noviembre de 1903). Por otro
lado, el monje Lambert Beauduin es considerado como el padre del movimiento
litúrgico por su famoso discurso en 1909 en Malinas, Bruselas. Pío XII realizó
importantes reformas litúrgicas, casi inconcebibles en aquel tiempo. La reforma
comenzó en el corazón mismo de la liturgia, cuando en 1951 restauró la Vigilia
pascual, devolviéndole su espíritu primitivo y nocturno. En 1955 completó la
reforma de toda la Semana Santa. Estableció nuevas leyes sobre el ayuno eucarístico
y las misas vespertinas, etc. Se ha afirmado que el siglo XX es el siglo de la
liturgia.
El movimiento litúrgico, a las puertas del concilio Vaticano II, estaba en
su momento álgido. Pío XII, en la encíclica Mediator Dei, había trazado los
principios teológicos y pastorales y había rechazado como erróneas algunas
definiciones de la liturgia. El terreno estaba preparado para la constitución
conciliar e iniciar la reforma litúrgica. Las ideas del Proemio de la
Sacrosanctum Concilium estaban entresacadas de las orientaciones dadas por el
papa San Juan XXIII en su alocución Gaudet Mater Ecclesia. La constitución
litúrgica recogía los objetivos del Vaticano II. El primero se fijó en el
crecimiento de la vida cristiana, y para conseguirlo era preciso proveer a la
reforma y al fomento de la liturgia (SC 1). La renovación de la Iglesia, el
ecumenismo y la acción misionera estaban estrechamente ligadas entre sí y
dependían en gran parte del modo en que la Iglesia celebraba y vivía la
liturgia. La constitución litúrgica traza las líneas generales de la reforma
litúrgica. Era imposible redactarla si antes no se hubiera reflexionado sobre
las fuentes bíblicas y patrísticas, litúrgicas y teológicas. En el texto
conciliar subyacen dos líneas claves: el fundamento doctrinal y las
orientaciones pastorales. Entre los principios doctrinales se pueden indicar
los siguientes: la liturgia se enmarca en la Historia de la Salvación, historia
centrada en la Pascua de Cristo. En la celebración litúrgica se actualiza la
historia salvífica y el misterio pascual de Cristo. El Espíritu Santo, el gran
mistagogo, santifica los signos sacramentales. También se da gran relieve a la
Palabra de Dios, casi olvidada durante muchos siglos.
La relación liturgia e Iglesia, presentada por el texto conciliar, ayudó y
ayuda a superar el clericalismo y el individualismo. Se acentúa el concepto
teológico de la Iglesia como sacramento de la unidad, pueblo santo, congregado
en asamblea litúrgica, expresión de la Iglesia local. La liturgia hace la Iglesia
y la Iglesia hace la liturgia. La Iglesia se manifiesta en la liturgia y se
convierte en misionera porque la liturgia es la cumbre y la fuente de toda la
actividad de la Iglesia. Los padres conciliares estaban preocupados por la
formación litúrgica permanente y circunstancial. La reforma litúrgica que
prescinda de la formación peligra caer en el vacío o el arbitrio. La
constitución, además, de los principios doctrinales, indica los aspectos
pastorales. La pastoral se fundamenta en la doctrina y la doctrina se proyecta
a la pastoral. Las dos forman una unidad. Menciono solamente algunos puntos más
sobresalientes de la pastoral o praxis. La adaptación de las oraciones y de los
ritos fue un reto de la Iglesia para las Iglesias particulares. Merece mención especial
el uso de la lengua vernácula. En algunas naciones europeas se introdujo antes
del concilio la lengua vernácula en algunos momentos celebrativos.
Dos innovaciones han contribuido al ecumenismo y al acercamiento con
nuestros hermanos ortodoxos. La concelebración y la comunión con el cáliz han
ayudado a suavizar las relaciones con las Iglesias orientales. Ha transcurrido
este tiempo entre luces y sombras, y ha sido un tiempo agitado por ideologías
que han perjudicado a la reforma y a la renovación litúrgica.
Las ideologías eran de dentro y fuera de la Iglesia. El camino de la
reforma ha sido difícil. No se han comprendido sus objetivos, se han suscitado
ambigüedades y se ha creado confusionismo. En pocos años la Iglesia ha
realizado un importante trabajo, la reforma litúrgica más importante de la
historia. Ha sido un esfuerzo histórico y gigante. Se ha valorado el patrimonio
litúrgico heredado y se ha enriquecido por el progreso.
Las fuentes litúrgicas han contribuido a que las comunidades cristianas se
renovaran y profundizaran en el espíritu litúrgico. Nuestra mirada al pasado
nos tiene que iluminar y animar para vivir nuestro futuro. Hemos recibido una
herencia rica en fe y en eucología. El L aniversario de la constitución Sacrosanctum
Concilium nos invita a conservar fielmente lo recibido, ofrecer con generosidad
su gran riqueza a las generaciones presentes y futuras. La liturgia es de todos
los siglos; da vida y renueva a la Iglesia; es la celebración del Misterio
pascual de Cristo. La liturgia es el gran río en el que confluye toda la
actividad de la Iglesia y la fuente en la que el fiel bebe siempre el agua
viva.
Esquema-Resumen General del Año Litúrgico
| Ciclo Litúrgico |
Tiempo / Fiesta |
Duración | Colores y Signos |
Sentido | |||
| A D V I E N T O |
Inicio del Año Litúrgico | Adviento | 4 domingos | Morado Corona de Adviento |
El Tiempo de Adviento tiene una doble índole: es el tiempo de preparación
para las solemnidades de Navidad, en las que se conmemora la primera venida
del Hijo de Dios a los hombres, y es a la vez el tiempo en el que por este
recuerdo se dirigen las mentes hacia la expectación de la segunda venida de
Cristo al fin de los tiempos. Por estas razones el Adviento se nos manifiesta
como tiempo de una expectación piadosa y alegre. El tiempo de Adviento comienza con las primeras Vísperas del domingo que cae 30 de noviembre o es el más próximo a este día, y acaba antes de las Vísperas de Navidad. Los domingos de este tiempo se denominan domingo I, II, III, IV de Adviento. Las fiestas del 17 al 24 de diciembre tienen la finalidad de preparar más directamente la Navidad. |
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| N A V I D A D |
25 diciembre - domingo después del 6 de enero | Navidad | 2 domingos | Blanco | Después de la celebración anual del misterio pascual la Iglesia tiene como
más venerable el hacer memoria de la Natividad del Señor y de sus primeras
manifestaciones: esto es lo que hace en el tiempo de Navidad. El tiempo de Navidad va desde las primeras Vísperas de la Navidad del Señor hasta el domingo después de la Epifanía, o después del día 6 de enero inclusive. La Misa de la Vigilia de Navidad es la que se celebra en la tarde del día 24 de diciembre, ya sea antes o después de las primeras Vísperas. El día de Navidad se puede celebrar tres Misas, según la antigua tradición romana, es decir, en la noche, en la aurora y en el día. |
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| 6 enero (o
domingo entre el 2 y el 8 de enero) |
Epifanía | 1 día | Blanco | "Hoy has revelado en Cristo, para luz de los pueblos, el verdadero misterio de nuestra salvación; pues al manifestarse Cristo en nuestra carne mortal nos hiciste partícipes de la gloria de su inmortalidad" | |||
| Domingo siguiente al 6 enero | Bautismo de Jesús | 1 domingo | Blanco | "Porque en el bautismo de Cristo en el Jordán has realizado signos prodigiosos, para manifestar el misterio del nuevo bautismo: hiciste descender tu voz desde el cielo, para que el mundo creyese que tu Palabra habitaba entre nosotros; y por medio del Espíritu, manifestado en forma de paloma, ungiste a tu siervo Jesús, para que los hombres reconociesen en él al Mesías, enviado a anunciar la salvación a los pobres." | |||
| O R D I N A R I O |
Día siguiente al Bautismo del Señor |
Tiempo Ordinario | 5 a 9 semanas | Verde | Además de los tiempos que tienen un carácter propio, quedan 33 o 34
semanas en el curso del año, en las cuales no se celebra algún aspecto
peculiar del misterio de Cristo; sino más bien se recuerda el mismo misterio
de Cristo en su plenitud, principalmente los domingos. Este período de tiempo
recibe el nombre de tiempo ordinario. El [primer período del] tiempo ordinario comienza el lunes que sigue al domingo posterior al 6 de enero y se extiende hasta el martes antes de la Cuaresma inclusive. |
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| C U A R E S M A |
Miércoles de Ceniza | Cuaresma | 40 días | Morado | El tiempo de Cuaresma está ordenado a la preparación de la celebración de
la Pascua: la liturgia cuaresmal prepara para la celebración del misterio
pascual tanto a los catecúmenos, haciéndolos pasar por los diversos grados de
la iniciación cristiana, como a los fieles que recuerdan el bautismo y hacen
penitencia. El tiempo de Cuaresma va desde el miércoles de ceniza hasta la misa de la cena del Señor exclusive. Desde el comienzo de Cuaresma hasta la Vigilia pascual no se dice Aleluya. En el miércoles de Ceniza al comienzo de Cuaresma, que en todas partes es tenido como día de ayuno, se imponen las cenizas. Los domingos de este tiempo reciben el nombre de domingo I, II, II, IV, V de cuaresma. |
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| S E M A N A S A N T A |
Domingo de Ramos o Palmas | Semana Santa | 1 domingo | Rojo | El domingo sexto, en que comienza la Semana Santa, es llamado domingo de Ramos en la Pasión del Señor. | ||
| Lunes, Martes y Miércoles Santo | Semana Santa | 3 días | Morado | La Semana Santa tiene la finalidad de recordar la Pasión de Cristo desde su entrada mesiánica en Jerusalén. El Jueves Santo por la mañana, el Obispo, que concelebra la misa con sus presbíteros, bendice los santos óleos y consagra el crisma. | |||
| Jueves Santo Viernes Santo Sábado Santo |
Triduo Pascual | 3 días | Blanco Rojo Morado |
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| P A S C U A |
Centro del Año Litúrgico Domingo de Resurrección |
PASCUA | 50 días | Blanco | Los cincuenta días que van desde el domingo de resurrección hasta el
domingo de Pentecostés han de ser celebrados con alegría y exultación como si
se tratase de un solo y único día festivo, más aún, como "un gran
domingo". Estos son los días en los que principalmente se canta el Aleluya. Los domingos de este tiempo son tenidos como domingos de Pascua y, después del domingo de Resurrección, son denominados domingo II, III, IV, V, VI, VII de Pascua; el domingo de Pentecostés clausura este sagrado tiempo de cincuenta días. Los ocho primeros días del tiempo pascual constituyen la octava de Pascua y se celebran como solemnidades del Señor. |
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| 40 días
después de Pascua jueves o siguiente domingo |
Ascensión | 1 día | Blanco | A los cuarenta días de Pascua se celebra la Ascensión del Señor, a no ser
que se haya trasladado al VII domingo de Pascua, donde no sea día de
precepto. Las ferias que van desde la Ascensión hasta el sábado antes de Pentecostés inclusive preparan para la venida del Espíritu Santo. "...Cristo, Señor nuestro que después de su resurrección se apareció visiblemente a todos sus discípulos y, ante sus ojos, fue elevado al cielo para hacernos compartir su divinidad" |
|||
| Siguiente domingo | Pentecostés | 1 semana | Rojo | "Pues, para llevar a plenitud el misterio pascual, enviaste hoy el Espíritu Santo sobre los que habías adoptado como hijos por su participación en Cristo. Aquel mismo Espíritu que, desde el comienzo, fue el alma de la Iglesia naciente; el Espíritu que infundió el conocimiento de Dios a todos los pueblos; el Espíritu que congregó en la confesión de una misma fe a los que el pecado había dividido en diversidad de lenguas." | |||
| O R D I N A R I O |
Siguiente lunes |
Tiempo Ordinario | 21 a 25 semanas | Verde | [El segundo período del tiempo ordinario] de nuevo comienza el lunes después del domingo de Pentecostés y termina antes de las primeras Vísperas del domingo I de Adviento. | ||
| Siguiente domingo | Santísima Trinidad | 1 domingo | Blanco | "Con tu único Hijo y el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor; no una sola Persona, sino tres Personas en una sola naturaleza. Y lo que creemos de tu gloria, porque tú lo revelaste, lo afirmamos también de tu Hijo, y también del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De modo que, al proclamar nuestra fe en la verdadera y eterna Divinidad, adoramos tres Personas distintas de única naturaleza e iguales en su dignidad". | |||
| Siguiente jueves / domingo | Corpus Christi | 1 día | Blanco | "...Cristo, Señor nuestro. El cual, en la última cena con los apóstoles, para perpetuar su pasión salvadora, se entregó a sí mismo como Cordero inmaculado y Eucaristía perfecta. Con este sacramento alimentas y santificas a tus fieles, para que una misma fe ilumine y un mismo amor congregue a todos los hombres que habitan en un mismo mundo. Así, pues, nos reunimos en torno a la mesa de este sacramento admirable para que la abundancia de tu gracia nos lleve a poseer la vida celestial". | |||
| Último Domingo Ordinario | Cristo Rey | Término del Año Litúrgico | Blanco | "Porque consagraste Sacerdote eterno y Rey del Universo a tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, ungiéndolo con óleo de alegría para que ofreciéndose a sí mismo como víctima perfecta y pacificadora en el altar de la cruz, consumara el misterio de la redención humana, y, sometiendo a su poder la creación entera, entregara a tu majestad infinita un reino eterno y universal: el reino de la verdad y la vida, el reino de la santidad y la gracia, el reino de la justicia, el amor y la paz." |
¿Qué es el Año Litúrgico?
El Año litúrgico, (también llamado ciclo litúrgico, año
cristiano o año del Señor), es el nombre que recibe la organización
de los diversos tiempos y solemnidades durante el año en las Iglesias
cristianas, como forma de celebrar la historia de la Salvación.
Enmarcados en el año litúrgico, se
celebran distintos tiempos litúrgicos con los cuales se
relacionan los
pasajes de las Sagradas Escrituras que se proclaman en los actos de
culto, las diferentes
oraciones que se rezan, como así también los colores litúrgicos
utilizados en la vestimenta del celebrante. Si bien las
fechas de las celebraciones varían un poco entre las diferentes Iglesias
cristianas, la secuencia y lógica utilizada para su planificación son en
esencia las mismas. Tanto en Oriente como en Occidente, las fechas de
muchas
celebraciones varían de año en año, por lo general en línea con la
modificación
de la fecha de la Pascua
(asociada en el cristianismo con la resurrección de Jesús y considerada
la celebración central de la cristiandad)
a la cual se asocia buena parte de las celebraciones móviles. En el
concilio de Nicea I (325), todas las Iglesias acordaron la celebración
de
la
Pascua cristiana el domingo siguiente al plenilunio (14 de Nisán)
después del equinoccio de primavera.
La reforma del calendario de Occidente por parte del papa Gregorio XIII
(1582), con la introducción del calendario gregoriano en reemplazo del
calendario juliano, produjo un desfase de varios días en la celebración
de
la Pascua respecto del calendario litúrgico oriental. En el presente,
las
Iglesias de Occidente y de Oriente buscan un nuevo acuerdo que
posibilite
unificar la celebración de la Pascua y conduzca progresivamente hacia la
constitución de un calendario litúrgico común.
Otra diferencia entre los calendarios
litúrgicos radica en el grado de participación que se otorga a las festividades
asociadas a los santos. Las Iglesias católica, ortodoxa y anglicana presentan
calendarios litúrgicos con una participación importante de celebraciones en
honor de la Virgen María y de otros santos, lo que no se verifica en igual medida
en los calendarios de las comunidades protestantes.
En la Iglesia Católica
La Iglesia católica denomina Año litúrgico al período cíclico
anual
durante el cual celebra la historia de la salvación hecha por Cristo y
al que se distribuye en festividades y ciclos: Adviento, Navidad,
Cuaresma, Pascua y Tiempo Ordinario. No se tratan de fechas exactas,
sino
simplemente una sacralización del curso anual de las estaciones del año y
una
composición cíclica para que en un periodo de tiempo pueda englobarse
dicha
historia de salvación.
Tiempo de Adviento
Es un período aproximado de cuatro
semanas antes de la Navidad, en
el que los latinos se preparan para celebrar la venida de Jesús en la
Navidad. “Adviento” significa venida o llegada. Se celebra con una mirada
puesta en la triple venida de Jesús, según indicaba San Bernardo: "Jesús
vino" (nacido de la Virgen María), "viene" (hoy, en los signos
de los tiempos), y "vendrá" (con gloria, al final de la historia).
El Adviento es un tiempo de alegre
espera: la espera de la llegada del Señor. Por eso los cristianos escuchan en
los textos y cantos palabras alusivas a la venida del Señor, en especial las
profecías de Isaías.
Las grandes figuras que la liturgia
presenta en este período son el profeta Isaías, San Juan Bautista, y la
Virgen María.
Las fechas del Adviento se fijan
entorno a las fechas que prepara, esto es, de la Navidad. Siempre cuenta con
cuatro domingos, aunque las semanas no sean completas. Empieza el domingo
cuarto anterior a la Navidad, que suele rondar desde el 27 de noviembre al 3 de
diciembre. Solamente si Navidad (25 de diciembre) es domingo, contará con las
cuatro semanas completas, pues siempre se cuentan los domingos anteriores a
esta festividad.
Durante el tiempo de Adviento los sacerdotes utilizan vestiduras de
color morado, como color de penitencia, mostrando así que este tiempo es de
preparación a la fiesta de la Navidad, como también se hace en Cuaresma sobre
la Pascua. Además, durante este tiempo no se dice ni se canta el Gloria, ni adornar el templo con flores, como en los demás días
de penitencia, aunque sí se conserva el canto del Aleluya antes de la proclamación del
Evangelio, omisión propia únicamente de la Cuaresma.
Sin embargo, llegados a la mitad del
tiempo, en el tercer domingo, llamado antiguamente y aun nombrado como “Gaudete”,
que significa "Gózate" (nombre tomado de la versión latina de la
antífona de entrada propia de este día, Cf. Flp. 4, 4-5, "Estad alegres en
el señor; os lo repito, estad alegres. Que vuestra mesura la conozca todo el
mundo. El Señor está cerca"), se puede suavizar el color morado de las
vestiduras con toques de blanco, utilizándose en este día vestiduras de color
rosa, si bien no es obligatorio, indicando así la alegría al acercarse ya la
festividad del nacimiento del Señor. También se puede adornar la iglesia con
algunas flores.
Dentro de este tiempo, con propiedad
considerado muy vinculado a la Virgen María, se celebra la solemnidad de
la Inmaculada Concepción, patrona de España y de algunos países de
América, y en
América Latina, la solemnidad de su patrona, Nuestra Señora de
Guadalupe. Durante las solemnidades se omite la supresión del
Gloria y de los adornos florales.
Tiempo de Navidad
Pasadas las cuatro semanas de Adviento,
la Iglesia católica apostólica romana celebra el Tiempo de Navidad, a partir de esta
solemnidad, el 25 de diciembre. Éste tiempo se extiende desde las I Vísperas de
la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, al atardecer del día 24, hasta las II Vísperas de la
Solemnidad del Bautismo del Señor, el domingo después de la Epifanía (6 de enero).
Durante estos días, la Iglesia
conmemora la venida en carne mortal de Cristo a la tierra. A pesar de que
muchos lo consideren así, no se trata de un cumpleaños ni de una fecha tomada
como exacta de este hecho histórico, sino que la elección de la fecha es
puramente simbólica, como todas las del año cristiano. De este modo, otras
confesiones cristianas celebran esta fiesta en fechas distintas. Como tiempo de
alegría, se emplean vestiduras blancas.
A pesar de que la Navidad es una fiesta
de gran importancia, el tiempo de Navidad no es uno de los tiempos considerados
"fuertes". Así, durante este tiempo, se celebran algunas fiestas que
se entremezclan entre la celebración, cosa impensable en Cuaresma o Pascua,
como San Esteban (26 de diciembre) o la Sagrada Familia, que ocupa un lugar
fijo el domingo de la octava de la Navidad.
También es creencia popular que este
tiempo termina el día de Reyes, sin embargo la Iglesia católica romana continua
conmemorando el nacimiento de Cristo y su manifestación a las naciones
(Epifanía) hasta el domingo siguiente, en que celebra la fiesta de su Bautismo
y comienzo de la vida pública. Tras el tiempo de Navidad, sigue un periodo de Tiempo Ordinario.
Tiempo de Cuaresma
La Cuaresma comprende días de preparación para la
Pascua de Resurrección, que aunque tradicionalmente han sido cuarenta,
las
reformas posteriores han hecho cambiar; actualmente empieza el Miércoles
de Ceniza y termina al comenzar la Misa de la Cena del Señor en
las primeras horas de la tarde del Jueves Santo, totalizando 43 días y
medio.
La Cuaresma recuerda a cada cristiano
su situación de pecado y la necesidad de convertirse. Están invitados a
practicar especialmente las limosnas, la oración y el ayuno. Se trata de un
tiempo de conversión. Simbólicamente también recuerda los cuarenta días que
Jesús vivió en el desierto y su lucha contra las tentaciones.
La Cuaresma incluye cinco domingos más
el Domingo de Ramos y es un período de liturgia penitencial: se utiliza
ornamentos morados, a excepción del Domingo de Ramos que es el rojo
y las solemnidades más importantes que es el blanco, no se canta el
Gloria ni
tampoco el Aleluya, tampoco se adorna el templo con flores y el órgano y
demás
instrumentos callan, a no ser que sean para sostener básicamente el
canto.
Únicamente se exceptúa el cuarto domingo, tradicionalmente llamado
"Laetare" en el que se puede cambiar de color al rosa (opcional, por
la proximidad de la Pascua, mezcla entre el morado y el blanco), se
pueden
poner algunas flores y usar instrumentos, pero sigue callado el Gloria y
por
supuesto el Aleluya. También en las solemnidades y fiestas que coincidan
-habitualmente son dos importantes: San José y la Encarnación del Señor-
pueden quitarse estos signos penitenciales, empleando
vestiduras blancas debido a la solemnidad de estas celebraciones, aunque
nunca
usar el Aleluya, que callará hasta la noche de Pascua.
Semana Santa
Estos días celebran la Pasión, Muerte y
Resurrección de Jesús. Es la celebración más importante del año litúrgico.
Comienza con el Domingo de Ramos y finaliza el Domingo de Resurrección.
Domingo de Ramos de la Pasión del Señor
El Domingo de Ramos, último domingo de Cuaresma y que abre
la Semana Santa, llamado "de la Pasión del Señor", conmemora
la Pasión de Cristo, usándose el color rojo debido a que se celebra la Pasión
del Señor y leyendo los textos de la misma. Previamente se celebra la bendición
de ramos, donde son bendecidos las palmas y ramos de olivo, que porta la gente
en procesión rememorando la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Una vez
concluida la procesión, comienza la misa de Pasión. En la misma se lee el
Evangelio de la Pasión del Señor, lo cual a veces corre a cargo de tres
personas: los textos en los que habla Jesús corresponderían al sacerdote, otro
lee como cronista, y los demás personajes por otro lector. Es tradicional que
las palmas se ricen y se adornen para la procesión. La celebración del Domingo
de Ramos comienza con la bendición de ramos, continúa con la procesión y
culmina con la misa de Pasión, siendo una celebración de gloria y de pasión al
mismo tiempo. Éste día tiene dos perspectivas que se unen en una sola, el
Triunfo de Cristo. Por un lado, la entrada triunfal en Jerusalén donde es aclamado
como rey. Por otro, al derramar su sangre y morir en la cruz triunfó sobre el
pecado. Por lo tanto, éste es el significado del Domingo de Ramos.
Primeros días de Semana Santa
Los primeros días de la llamada
"Semana Santa" siguen siendo tiempo de Cuaresma, por tanto, tanto el
Lunes, Martes y Miércoles Santo se usa el color morado. Son los días
"menores" dentro de la Semana Santa pero aun así son muy importantes.
En la mañana del Jueves Santo, en una celebración únicamente conservada
por
motivos prácticos -se necesitan para la Vigilia Pascual-, se celebra la
Misa
Crismal, en que el obispo de la diócesis consagra el Óleo de los
Enfermos, el
Santo Crisma y el Óleo de los Catecúmenos. Aunque
suele celebrarse el Jueves Santo por la mañana, las características
funcionales
de esta celebración permiten que sea trasladada a otros días del final
de la
Cuaresma. Toda la mañana de Jueves Santo sigue siendo tiempo de
Cuaresma, como
se transluce de los textos de la Liturgia de las Horas, que se
recomienda
encarecidamente celebrar con los fieles, en público. La Cuaresma
finaliza en la tarde del Jueves Santo en torno a las tres, antes de la
celebración de la misa vespertina de la cena del Señor.
Tiempo de Pascua
El tiempo de Pascua es el que conmemora la Resurrección del Señor: su paso
de la muerte a la vida (de ahí proviene etimológicamente la palabra Pascua, que
significa "pasar"). Comienza estrictamente con la fiesta de la Pascua
de Resurrección, si bien se considera que ya el triduo Pascual, como
celebración de este paso, forma ya parte de este tiempo, aunque algunos
liturgistas discrepen al respecto.
La elección de la fecha de Pascua tiene
como origen la consecución de las estaciones y de las fases lunares: así, se
celebra en el rito romano el domingo posterior a la primera luna llena de
primavera. Si ésta cae en domingo, siempre es al siguiente, con tal de no
coincidir con la Pascua judía, que se celebra el mismo día de la luna, según su
calendario lunar. Siempre se celebra en Domingo, según tradición apostólica,
sin tener en cuenta si fue o no el día exacto en que resucitó históricamente
Jesús. Así, puede tener lugar entre el 22 de marzo y el 25 de abril.
Triduo Pascual
El Triduo Pascual de la Pasión, Muerte y Resurrección de
Cristo es el corazón del año litúrgico. Comprende los tres días desde las
vísperas del Jueves Santo hasta las II Vísperas del Domingo de Resurrección.
Prácticamente, ya es tiempo de Pascua, aunque tiene una consideración especial.
Jueves Santo de la Cena del Señor
El Jueves Santo, se celebra la misa vespertina de la
cena del Señor, en la que Jesús instituyó la Eucaristía, el orden
sacerdotal y
el mandamiento del amor. No es la celebración ni mucho menos principal
de estos
días, sino la Introducción al Triduo Pascual, la introducción de lo que
va a
comenzar a partir de esa misma tarde de Jueves Santo, pero
tradicionalmente se
celebra con una gran solemnidad. Se vuelve a cantar Gloria, pero no el
Aleluya.
La iglesia no se debe adornar con muchas flores, y los cantos van
enfocados a la
institución de la Eucaristía. Se sustituye el color morado de la
cuaresma de manera
especial por el blanco eucarístico. Tradicionalmente, después del
Gloria, todas
las campanas dejan de sonar y no volverán a sonar hasta la Noche Santa.
La
liturgia del Jueves Santo se suele celebrar en una misa vespertina (por
la tarde,
después de la hora nona, aprox. al caer la tarde) que se caracteriza por
la
solemnidad y emotividad de la celebración, con un ambiente en parte
festivo y
de algún modo también de alegría, que culminaran con la reserva del
Santísimo Sacramento en el Monumento. La celebración culmina de manera
tajante a continuación de la reserva del Santísimo, donde se nos informa
que la
celebración ha concluido y se nos invita a la celebración que tendrá
lugar al día
siguiente. No se imparte la bendición, pues la celebración continúa el
día
siguiente. A partir de ahí, se impondrá la sobriedad y la tristeza que
marcarán
los próximos días hasta el Domingo de Resurrección.
Viernes Santo de la Pasión y Muerte del Señor
El Viernes Santo se recuerda la muerte de Jesús en la
cruz para salvar a la humanidad. La liturgia de este día es de una sobriedad
muy elocuente. Es el día de la Pasión y Muerte del Señor y no se celebra la
Eucaristía. Se vuelve a usar el rojo en representación de la pasión y muerte de
Jesús, color que ya se había usado en la celebración del Domingo de Ramos, y
que en este día vuelve a ser característico, empleándose vestiduras rojas.
Puntos culminantes de la liturgia de Viernes Santo son el relato de la Pasión
según san Juan, la oración universal y la adoración de la Cruz. Este es un día
de silencio y de recogimiento interno. Además, es día de ayuno y abstinencia de carne, en caso de necesidad. Tradicionalmente,
las campanas no tocan desde la tarde del Jueves Santo, por lo que en muchos
lugares se usaba una carraca para
llamar a la gente a la celebración aunque su uso se ha reducido mucho, pero se
mantiene la abstención del toque de campanas. La celebración de la muerte del
Señor se suele celebrar en torno a las tres de la tarde del Viernes Santo,
donde la iglesia queda despojada por completo de flores y adornos, quedando lo
más sobria posible en señal de duelo por la muerte de Jesús. Tanto al entrar
como al salir, los sacerdotes van en silencio. No hay canto alguno en ésta
celebración a excepción del canto durante la adoración de la cruz. Se da la
Comunión con las formas guardadas el día anterior (Jueves Santo) en el
Monumento, ya que no se celebra la Eucaristía. De nuevo y como el Jueves Santo
no se imparte la bendición, porque la celebración que se había iniciado en la
misa de la cena del Señor culminará con la Vigilia Pascual, donde se impartirá
la bendición final.
Sábado Santo de la Sepultura del Señor
El Sábado Santo es un día de silencio y de oración.
Está prohibido, como el día anterior, celebrar la Eucaristía. En este día se
suelen organizar retiros para profundizar el misterio pascual. Es conveniente
celebrar en común la Liturgia de las Horas, u otras celebraciones en torno al sepulcro del Señor, a
su cruz o a los dolores de la Virgen para las cuales el sacerdote se viste de
morado en señal de duelo y luto por la muerte de Cristo, pero cabe recordar que
no hay misa alguna éste día. El altar está despojado de todo tipo de ornato, el
Sagrario queda totalmente abierto y suele colocarse a los pies del altar una
imagen de Cristo en el sepulcro.
Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor
Terminado el sábado, la Iglesia celebra
la Resurrección del Señor con una Vigilia Nocturna, considerada "Madre
de
todas las Vigilias" por San Agustín. Se celebra en la madrugada del
Domingo de Resurrección (y no en la noche ni en la tarde del sábado). En
esta
noche de vela, la más solemne para los católicos, se rompen los lutos
cuaresmales y se canta de nuevo el Aleluya. Esta es la noche santa, la
noche
que recuerda la victoria de Cristo sobre la muerte, la noche en que la
Iglesia
desde su comienzo se espera la segunda venida del Señor.
Los ritos de esta noche son los más
largos y solemnes de toda la liturgia romana: primero, se enciende el cirio
pascual, imagen de Cristo Resucitado, quien ilumina el mundo y los fieles, que
vienen en procesión desde la calle con esta luz, se sientan a escuchar nueve
lecturas de la Biblia que les recuerdan la historia de la salvación desde la
creación hasta la resurrección de Jesús. Se sigue con la celebración de los
sacramentos de la Pascua: el Bautismo, por el cual el hombre muere con
Cristo para luego resucitar con Él a una vida nueva (Rom 6, 8), y la Eucaristía, en la cual los Apóstoles reconocen al
Señor en la fracción del pan.
La Vigilia Pascual es la celebración
más importante, y con diferencia, de todo el año cristiano y de toda la vida
del cristiano, y debe celebrarse como tal. La mañana del domingo se celebra la
solemne Misa de Pascua, la misa del día y en la tarde, las II Vísperas
Bautismales, con procesión al baptisterio y aspersión del agua, con las que
termina el Triduo de Pascua.
Días del tiempo de Pascua
El tiempo pascual o de Pascua se
extenderá a lo largo de siete semanas (50 días). Los cincuenta días después de
Pascua se prolongan como un solo día de fiesta, como un solo gran domingo.
Durante todo este tiempo la Iglesia canta la alegría de Cristo Resucitado. Las
celebraciones son como un eco de lo que fue la noche de Pascua: se usan
vestiduras blancas, no se deja de cantar el Aleluya, se vuelve a usar el
Gloria, durante la octava de Pascua -sus primeros ocho días- cada día, y
después, cada domingo. Se adornan los templos con muchas flores, más que nunca,
y se usa música y canto.
Hacia el final de este tiempo se
celebrarán también la Ascensión y Pentecostés. La Ascensión celebra el regreso del Cristo Resucitado a la casa de su
Padre. Así, abre para todos los cristianos el camino hacia el Padre Dios. Se
confirma y manifiesta de manera solemne a Jesucristo como Señor del Universo.
Tradicionalmente se ha celebrado cuarenta días después del Domingo de
Resurrección, en jueves, si bien puede ser trasladada por motivos pastorales al
domingo siguiente.
La solemnidad de Pentecostés (que significa, cincuentena)
cierra el tiempo pascual. Celebra la venida del Espíritu Santo sobre los
Apóstoles. La tradición rito romano afirma que Jesús no deja abandonados a los suyos; al
contrario, les envía los dones necesarios. En el Antiguo Testamento era la
fiesta de la cosecha. Según san Lucas, en los Hechos de los Apóstoles, es el
día en que nace la Iglesia. Se celebra cincuenta días después del domingo de
resurrección (diez días después de la Ascensión), al octavo domingo de Pascua y
con vestiduras rojas.
Tiempo ordinario o durante el año
El llamado «tiempo ordinario» o «tiempo
durante el año» integra aquellos días en los que no se celebran acontecimientos
centrales de la vida de Cristo. Ocupa la mayor parte del año, si bien en dos
periodos separados entre sí. El primero inicia tras el tiempo de Navidad y
termina antes del Miércoles de Ceniza; el segundo comienza después del tiempo de Pascua y
llega hasta antes del primer domingo de Adviento. Abarca 33 o 34 semanas, según el año.
Durante este tiempo se usan vestiduras de color verde, menos en las
celebraciones (memorias, fiestas, solemnidades) que exigen otros colores.
En esas semanas, la Iglesia de Roma
medita el Evangelio de Cristo, su predicación y ministerio previo a su Pasión.
Durante los domingos, se leen, en un ciclo trienal, los Evangelios sinópticos: se sigue el Evangelio de Mateo en el ciclo A, el Evangelio de Marcos para el ciclo B, y el Evangelio de Lucas en el ciclo C. El Evangelio de Juan se
suele reservar mayormente para los demás tiempos litúrgicos, en particular el
Tiempo de Pascua. Sin embargo, existen excepciones: algunos pasajes de los
capítulos 1 y 2 del Evangelio de Juan se usan en el segundo domingo
durante el año, y el capítulo 6 se incluye en el tiempo ordinario del ciclo B
(domingos decimoséptimo al vigesimoprimero durante el año inclusive). En las
misas entre semana (de lunes a sábado), a lo largo del año se sigue una lectura
bastante completa de los tres evangelios sinópticos, empezando por el de
Marcos, luego el de Mateo y terminando con el de Lucas.
En este tiempo hay espacio para otras
fiestas y solemnidades del Señor y de los Santos: en primer lugar,
algunas
fijas como son la fiesta de la Santísima Trinidad, el domingo después de
Pentecostés; la fiesta de Corpus Christi, tradicionalmente el jueves
siguiente
a la Trinidad, pero en la mayoría de los casos, trasladada al domingo; y
la
fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, que se celebra el viernes después
de la antigua octava
de Corpus, por tanto, la semana después de esta fiesta.
Otras fiestas se desarrollan en el
tiempo ordinario, como la de San Juan Bautista,
Santiago Apóstol o la Asunción de la Virgen, entre otras. En este tiempo,
tienen mayor preferencia estas celebraciones sobre incluso los domingos, puesto
que no se celebra en concreto ningún acontecimiento singular de la historia de
Salvación, si bien, cada domingo sigue conmemorándose, desde tiempos
apostólicos, la resurrección de Cristo.
El año litúrgico finaliza con la
celebración de la solemnidad de Cristo Rey, con un sentido claramente escatológico, es decir, con la esperanza en la vida eterna.
Celebraciones de los santos durante el tiempo Ordinario
Durante las celebraciones de los
santos, se usan vestiduras de color blanco para las fiestas de Santa
María, las fiestas de Cristo que no tengan un enfoque hacia la Pasión y
la de los
demás santos que hayan muerto de forma natural o celebraciones no
martiriales.
Se usan vestiduras de color rojo para las fiestas referidas a la Pasión
de Cristo (por ejemplo, la festividad de la Santa Cruz), y a las fiestas
de los santos mártires, por
tanto, asesinados por su fe en Cristo, entre los que se incluyen los
apóstoles y evangelistas, a excepción de San Juan, apóstol y
evangelista, que no murió martirizado.
Conviene señalar que, si
existe más de una fiesta de algún santo, solo se celebra de rojo la
conmemoración de su martirio (San Juan Bautista, San Pablo, etc.)
Existe una tabla que rige el orden de
preferencia de celebración en caso de coincidencia de alguna fiesta que se debe
seguir en caso de duda.