martes, 5 de julio de 2016

Y a la Madre la llaman Santa María del Carmen y Rocío.....

Por Cristóbal Manuel Calvo Santiago,

¿Qué entendemos por Santa María del Carmen cuando nos referimos a la advocación de María?

Santa María del Monte Carmelo, referida comúnmente como Virgen del Carmen o Nuestra Señora del Carmen, es una de las diversas advocaciones de la Virgen María. Su denominación procede del llamado Monte Carmelo, en Israel, un nombre que deriva de la palabra Karmel o Al-Karem y que se podría traducir como 'jardín'. Existen hoy en activo órdenes carmelitas repartidas por todo el mundo, masculinas y femeninas, las cuales giran en torno a esta figura mariana.

En España, Puerto Rico y Costa Rica es patrona del mar, también es patrona de la Armada Española. Es considerada Reina y Patrona de Chile, de sus Fuerzas Armadas y de los Carabineros; es patrona de la Policía Nacional de los colombianos y de los conductores en Colombia; en Bolivia es la Patrona de la Nación y de sus Fuerzas Armadas; en el Perú es “Patrona del criollismo" y "Alcaldesa Perpetua de la Ciudad de Lima, y en Venezuela es la patrona del Ejército y los conductores. Además, fue la patrona del Ejército de los Andes que, liderado por el general José de San Martín, gestó la independencia de Argentina y Chile.

Esta advocación da nombre a todas aquellas personas que se llaman Carmen, Carmela o Carmelo, celebrando su onomástica el día de la fiesta de esta Virgen, el 16 de julio.

La veneración cristiana se remonta al grupo de ermitaños que, inspirados en el profeta Elías, se retiraron a vivir en el Monte Carmelo, considerado el jardín de Israel ("Karmel" significa "jardín"). Estos devotos, después de las cruzadas, formaron en Europa la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo (carmelitas). El Monte Carmelo, situado en la actual Israel, ha sido un sitio de devoción religiosa desde la antigüedad. En la Biblia Hebrea se le menciona con el nombre de Hakkarmel (lugar del jardín), en el libro del profeta Isaías como un lugar de gran belleza y aparece también en relación al profeta Elías. No aparece, sin embargo, en el Nuevo Testamento.

Según la tradición carmelita, el 16 de julio de 1251, la imagen de la Virgen del Carmen se le habría aparecido, a San Simón Stock, superior general de la Orden, a quien le entregó sus hábitos y el escapulario, principal signo del culto mariano carmelita. Según esa tradición moderna, la Virgen prometió liberar del Purgatorio a todas las almas que hayan vestido el escapulario durante su vida, el sábado siguiente a la muerte de la persona y llevarlos al cielo. Esta veneración recibió reconocimiento papal en 1587 y ha sido respaldada por los Pontífices posteriores, en especial lo referente al escapulario.

¿Y por Virgen del Rocío?

Bíblicamente, el rocío es símbolo de las bendiciones de Dios y de su acción creadora y vivificante, atribuida al Espíritu Santo, puesto de relieve en el pueblo judío ante la importancia del “rocío” en su vida agrícola, ya que los climas secos de Palestina hacían del agua una bendición de Dios. El pueblo hebreo, hizo del rocío símbolo de fecundidad y bendición.

En Isaías, veremos como el rocío pasará de ser un signo físico a un signo divino “Cielos, enviad rocío de lo alto, y las nubes lluevan al justo: ábrase la tierra y brote el Salvador” (Is. 45, 8). En el Nuevo Testamento, esta efusión será dada por el Espíritu Santo en el día de Pentecostés.

El pueblo Onubense de Almonte, cambió, el nombre a Santa María de las Rocinas, patrona de este municipio y la llamó desde 1653 del Rocío, con alusión al místico rocío del Espíritu Santo, dador de vida, respondiendo a los intensos cambios que por entonces se vivían en la Iglesia, celebrándose su fiesta en la pascua de Pentecostés.

Con este título se inserta la figura de María (Theotokos) en el contexto general de la historia de la salvación. María y la Iglesia, encontradas en ese lugar que es la fecundidad para la vida cristiana.

La imagen de la Virgen del Rocío es una interpretación abstracta, teológica, de la persona de María en la plenitud de su función maternal: respecto de Cristo-Salvador-Cabeza del Cuerpo Místico (San Pablo), y, consecuentemente, respecto de los cristianos, de la Iglesia, de los hombres.

Para el pueblo almonteño, aclama a la Virgen del Rocío como “Blanca Paloma”, nombre dado por los antepasados al Espíritu Santo. Desde que se le cambiara a la Virgen el nombre por el de Rocío, se puso en el camarín, sobre su cabeza, en el techo del palio o incluso en el bordado del centro de su manto.

Al Espíritu Santo, se dirigían esas aclamaciones. Bíblicamente, la paloma no es sólo figura y símbolo del Espíritu Santo, sino que significa y representa también al pueblo de Israel, al pueblo de Dios. Viene a ser en la devoción rociera signo de la vinculación del lazo existente entre el Espíritu Santo, María y la Iglesia.

En la ciudad de Sevilla, hay una hermandad de carácter penitencial que adoptará como Titular a la Virgen del Carmen: Hermandad Carmelita de las Maravillas de María y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Paz y Nuestra Señora del Carmen en Sus Misterios Dolorosos. Con carácter de gloria, serán cinco las que tendrán como Titular a la Virgen del Carmen: Ntra. Sra. del Carmen de Santa Catalina, San Gil, Calatrava, San Leandro y Triana.

Una hermandad de carácter penitencial en Sevilla adoptará como Titular a la Virgen del Rocío, la Hermandad conocida como la del “Beso de Judas” (Redención). Por ende, serán seis de Gloria las que tendrán como Titular a la Virgen del Rocío: El Salvador, Triana, Macarena, Cerro del Águila, Sevilla Sur y Castrense. En la actualidad la Hermandad Matriz se encuentra en Almonte y existen ciento diecisiete hermandades filiares con esta advocación. El carácter de la devoción rociera es internacional.

martes, 28 de junio de 2016

Y A LA MADRE DE DIOS LA LLAMAN REMEDIOS, VICTORIA Y DIVINA PASTORA DE LAS ALMAS...

Por Cristóbal Manuel Calvo Santiago,

¿Qué entendemos por Remedios cuando nos referimos a la advocación de María?

Por Remedios aludimos a la advocación mariana ligada desde sus orígenes a la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos, conocidos como Trinitarios, fundada por San Juan de Mata y San Félix de Valois y aprobada por el Papa Inocencio III el 17 de diciembre de 1198; extendiéndose a partir del siglo XIV por Europa y América. El Papa Juan XXIII aprobó en 1959 el patronazgo de la Virgen de los Remedios para toda la Familia Trinitaria. Numerosas ciudades han tomado a esta advocación como su patrona, y muchas iglesias y templos están consagrados a su nombre. Otras derivaciones de la misma adveración son: Virgen del Remedio y Virgen del Buen Remedio. Remedios, es una advocación mariana, muy socorrida en la Edad Media para combatir las epidemias de peste que asolaban Europa

¿Y por Virgen de la Victoria?

Los Frailes Mínimos de San Francisco de Paula difundieron a través de sus conventos el culto a Santa María de la Victoria, una representación mariana vinculada a la conquista de Málaga por los Reyes Católicos, Estos religiosos no fueron los únicos que poseyeron en su santoral particular el culto a la Virgen de la victoria. En los últimos años se han estudiado distintos aspectos devocionales de esta advocación. Del análisis de los ejemplos conservados en España, consideramos que estas imágenes de la Victoria deben ser agrupadas en dos bloques: la patrona de Málaga, y las restantes que no responden a un arquetipo o iconografía concreta: la inclinación religiosa hacia el carácter providencialista de María, la Madre de Dios. Las imágenes de la virgen con la advocación de la Victoria son productos de la acción de gracias de los reyes o responsables militares con motivo de logar los triunfos bélicos.

¿Y por Divina Pastora de las Almas?

La Divina Pastora (también conocida como Divina Pastora de las Almas, Madre Divina Pastora o Madre del Buen Pastor) es una advocación mariana que representa a la Bienaventurada Virgen María como la pastora celestial.

Los orígenes de la devoción son imprecisos hasta el siglo XVIII. Existen referencias de la Virgen María como pastora en la vida y escritos de Juan el Geómetra (siglo X), San Juan de Dios, San Pedro de Alcántara, la venerable María Jesús de Ágreda, Santa María de las Cinco Llagas.

Sin embargo, la labor de darla a conocer fue concebida en Sevilla en el año 1703 en la mente de un sacerdote capuchino de gran devoción mariana conocido como Fray Isidoro de Sevilla. Este capuchino le encargó un lienzo con tal representación al artista Alonso Miguel de Tovar de la Escuela pictórica sevillana y escribió La Pastora Coronada (Sevilla, 1705) en la que expuso su idea predicable de la Virgen en traje de pastora.

El 8 de septiembre de 1703, durante la fiesta de La Natividad de la Virgen, se realiza la primera procesión en que es mostrado el lienzo a la feligresía. Posteriormente, Francisco Ruiz Gijón, esculpió la primera imagen tamaño natural de la Divina Pastora. Esta imagen es llevada en su primera procesión en octubre de 1705, con gran solemnidad, hasta la iglesia parroquial de Santa Marina, que para el momento constituía la novena sede de la Primitiva Hermandad del Rebaño de María. A partir de 1705, se comenzó a propagar por todos los territorios del reino de España y América esta advocación mariana. Un papel importante en esto tuvo el Beato Diego José de Cádiz.

Son muy populares las representaciones de esta advocación en Andalucía, por ser principalmente una devoción extendida desde Sevilla a todo el territorio andaluz, algunas cuentan con mucha antigüedad y tradición.

En la ciudad de Sevilla, hay cinco hermandades de carácter no penitencial que adoptan como Titular a la Divina Pastora de las Almas: la de Santa Marina (considerada como la “primitiva”), Capuchinos (coronada canónicamente), San Antonio, Triana y Padre Pío. En cuanto a la provincia de Sevilla, cabe destacar de manera especial la hermandad pastoreña constituida en Cantillana, también coronada canónicamente, por su especial relevancia y manifiesta devoción general.

En Sevilla, será la Titular de la hermandad de las Siete Palabras la que adopte la advocación de María Santísima de los Remedios.

De igual manera, la advocación mariana de Virgen de la Victoria será adoptada por la sevillana hermandad de las Cigarreras.

miércoles, 22 de junio de 2016

Y A LA MADRE DE DIOS LA LLAMAN ESPERANZA DE LA “O”, VISITACIÓN Y SEXTA ANGUSTIA

Por Cristóbal Manuel Calvo Santiago,

¿Qué entendemos por Esperanza de la “O” y Visitación cuando nos referimos a la advocación de María?

Virgen de la “O” es una advocación mariana en la que se la asocia con el Adviento o espera de la Natividad de Cristo (además de con la virtud teologal de la esperanza); el período en que la Virgen María estaba embarazada.

La razón del nombre "O" es la exclamación admirativa "oh", que inicia las antífonas del cántico evangélico en la oración de Vísperas desde el 17 al 23 de diciembre, las llamadas Antífonas mayores o Antífonas de Adviento. Así, por ejemplo “Oh Sabiduría que brotaste de los labios del Altísimo (día 17)”. También se refiere como origen de la denominación el aspecto iconográfico de la Virgen de la Buena Esperanza representada frecuentemente con un círculo en el abdomen simulando la gestación, en el que en ocasiones se sitúa el feto de Jesús dibujado o esculpido, y cuyo borde semeja una O, aunque esta ha desaparecido en la iconografía moderna.

Por Visitación entenderemos el término con el que se designa en el cristianismo a la visita realizada por la Virgen María, embarazada de Jesús, a su pariente Isabel, embarazada a su vez de Juan el Bautista. Se trata de un pasaje único del Evangelio de Lucas (1, 39-56).

El pasaje contiene expresiones muy apreciadas por diferentes denominaciones cristianas. Entre ellas se cuentan las palabras de Isabel incluidas hoy en el
“Ave María”, oración mariana del catolicismo, y la respuesta de María a modo de cántico, conocida como el “Magníficat”: Proclama mi alma la grandeza del Señor….

Lucas (1, 39) refiere que María, luego de la Anunciación, fue “con prontitud” a una ciudad de Judá situada en la región montañosa. Hoy en día, esta ciudad se identificó con Ain Karim, a 6 km al oeste de Jerusalén.

La finalidad de la visita de María habría sido para asistirla y, al mismo tiempo, recibir consejo. La traducción del texto griego “meta spoudēs” puede significar “con prontitud”, “con prisa”, pero también “muy solícitamente” o “con impaciencia”.  De allí que se suele interpretar la actitud de María como un ejemplo de servicio y entrega a los demás.

La fiesta de la Visitación se celebra el 31 de mayo. Hasta la reforma actual del Calendariam Romanum (decretada por Pablo VI el 14 de febrero de 1969) se celebraba el 2 de julio y en muchas localidades donde es su fiesta patronal se sigue celebrando en su antigua fecha. Pero como esa fecha es posterior a la del nacimiento de Juan el Bautista (24 de junio), en la reforma del calendario tras el Concilio Vaticano II se trasladó al 31 de mayo, con lo que también supone el cierre del mes de mayo, que la Iglesia tradicionalmente dedica a María.

En sus orígenes, la fiesta fue introducida en 1263 por San Buenaventura, general de la Orden Franciscana específicamente para su Orden. Con el crecimiento de ésta también la fiesta se fue divulgando y el Papa Pío V la introdujo en el calendario de la Iglesia universal.

¿Y por Sexta Angustia?

Los siete dolores de María son un conjunto de sucesos de la vida de la Virgen María que son una advocación popular. Se la invoca en latín como “Maria Virgo Perdolens” o “Mater Dolorosa” y es una de las numerosas advocaciones a través de las cuales la Iglesia Católica venera a la Virgen María. La advocación (Dolores) destaca el sentimiento de dolor de la madre ante el sufrimiento de su hijo. Los "siete dolores" hacen referencia a los siete episodios de la vida de Jesucristo, relatados por los evangelios, que hicieron sufrir a María, quien acompañaba a su hijo en su misión de Redentor.

La devoción a la Mater Dolorosa se desarrolla a partir de finales del siglo XI. En 1239, en la diócesis de Florencia, la Orden de los Servitas u Orden de frailes Siervos de María, cuya espiritualidad estaba muy ligada a la Santa Virgen, fijó la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores el 15 de septiembre.

La “Sexta Angustia” de María, corresponde al pasaje evangélico en donde María recibe a Jesús bajado de la Cruz (Mc. 15, 42-46) Jesús muerto en brazos de María.

La advocación “Visitación”, “O” y “Sexta Angustia” es también un tema menos frecuente en el arte y en la religiosidad popular, si en su advocación de origen, como es el caso de la Esperanza (O y Visitación) o Dolores de María (para el caso de la Sexta Angustia).

En la ciudad de Sevilla, hay tres hermandades de carácter penitencial (una de ellas extintas y recuperada por un grupo parroquial asentado en la Real Parroquia de Santa Ana) que tienen como titular mariana a la Virgen de la “O”, la Virgen de la Visitación o a la Sexta Angustia de María: Hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno y María Stma. de la “O”, Hermandad de Santa María del Buen Aire y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de Pasión y Muerte, Resurrección de Nuestro Señor y Nuestra Señora del Desconsuelo y Visitación y la Asociación de Fieles de Ntro. Padre Jesús de la Salvación, Mª Santísima de la  Sexta Angustia y Stmo. Cristo del Amor, San Joaquín y Santa Ana (Triana)

jueves, 9 de junio de 2016

Y a la Madre de Dios la llaman Salud y Patrocinio...

Por Cristóbal Manuel Calvo Santiago,

¿Qué entendemos por Patrocinio cuando nos referimos a la advocación de María?

En el Evangelio de San Juan, el evangelista nos cuenta cómo Jesús, cuando iba a morir, entrega a todos los cristianos, a María como Madre en la figura del discípulo "a quien amaba" (Jn 19,26) con estas palabras: "Ahí tienes a tu madre" (Jn 19,27).

Desde este momento estamos llamados, junto con San Juan, a acoger en nosotros a María, amándola e imitándola y experimentando su especial ternura materna. Por eso la filiación con María es camino privilegiado para encontrarnos con Jesús y vivir en plenitud la vida cristiana.

En la advocación de Patrocinio, se resalta especialmente esta maternidad espiritual de María. La madre de Dios (Theotokos) es nuestra madre, madre de la Iglesia y de todos sus miembros.

A esta maternidad espiritual corresponde una auténtica filiación mariana. Somos hijos de María que nos ha transmitido, a través de Cristo, la vida divina.

Patrocinio significa también protección y amparo. En María encontramos una madre que nos protege, nos da su gracia y amparo en vida y en muerte.

Ella es, pues, protección, amparo, auxilio mediador, abogada, modelo, estímulo, estrella, norte y guía: Patrocinio para cuantos se sienten necesitados.

¿Y por Salud?

La Virgen María ha sido invocada como protectora de la Salud desde los primeros siglos.

San Sabas, en el año 530 dirá que, en Oriente, la Virgen era llamada "Auxiliadora de los enfermos" porque junto a ella se obraban muchas curaciones. A partir del Siglo XIV y hasta el siglo XVII, cuando la peste se extendió por toda Europa y Asia provocando la muerte de gran parte de la población, que muchos pueblos se encomendaron a la protección de la Virgen María pidiendo por su intercesión a Dios, que librara de tan temible enfermedad. Al ser atendidas sus súplicas, y verse librados de la peste, en distintos lugares se erigieron en señal de agradecimiento, grutas y templos en dedicados a la Virgen, dándole a María los títulos de Virgen de la Salud, Santa María de la Salud y Nuestra Señora de la Salud.

En los más diversos rincones del mundo, hoy María es invocada con este título. En algunos lugares la representan coronada de estrellas, con un cetro en la mano y vestimenta bordada en oro; en otros rodeados de ángeles, parada sobre nubes; en otros simple y sencilla con un manto cubriéndole la cabeza y las manos cruzadas sobre el pecho; en otros con la cabeza descubierta y los brazos extendidos sosteniendo al Niños Jesús. De distintas maneras, en distintos idiomas, con distintos nombres, pero siempre la misma Virgen María, atenta como en las Bodas de Caná a las necesidades de sus hijos y dispuesta a pedir por nosotros una vez más a su Hijo Jesucristo.

La advocación “Salud” es también un tema frecuente en el arte y en la religiosidad popular, como es el caso entre las hermandades para sus Titulares Marianas. En la ciudad de Sevilla, hay tres hermandades que tienen como titular mariana a la Virgen de la Salud: Hermandad de San Gonzalo, Hermandad de la Salud de San Isidoro y la Hermandad de Nuestra Sra. del Sol (su reciente Titular de Gloria, la Inmaculada Virgen María y Salud de los Enfermos). La advocación de “Patrocinio” está menos extendida, pero conociendo ahora su sentido, sí entenderemos el porqué de la advocación de Nuestra Madre y Señora del Patrocinio como Titular de la Hermandad del Stmo. Cristo de la Expiración (El Cachorro) de Sevilla.

martes, 31 de mayo de 2016

Y a la Madre de Dios la llaman Esperanza...



Por Cristóbal Manuel Calvo Santiago,

¿Qué entendemos por esperanza cuando nos referimos a la advocación de María?

Para muchos la advocación de Esperanza es entendida como la virtud por la cual se puede llegar alcanzar una necesidad por medio de la confianza o por solicitud de intercesión, pero ¿estamos en lo cierto?

La advocación Mariana de Esperanza, es la más extendida dentro de la religiosidad popular, pero, conozcamos realmente a que nos referimos con esta “Esperanza”.

La esperanza es la virtud por la cual el hombre pasa de devenir a ser. Siguiendo a Santo Tomás de Aquino, ha sido definida como "virtud infusa que capacita al hombre para tener confianza y plena certeza de conseguir la vida eterna y los medios, tanto sobrenaturales como naturales, necesarios para alcanzarla, apoyado en el auxilio omnipotente de Dios".

En la Teología cristiana estas virtudes forman una unidad indisoluble con las virtudes cardinales o naturales: Prudencia, Justicia, Templanza y Fortaleza y todas ellas en su conjunto describen la imagen cristiana del hombre.

Esperanza es el nombre de una de las tres virtudes teologales o sobrenaturales, junto con la fe y la caridad.

Pero, ¿es coincidente lo que nosotros entendemos con lo que realmente advocamos a María?

Virgen de la Esperanza, Virgen encinta, Virgen de la Divina Enfermera o Virgen de la O es una advocación mariana en la que se la asocia con el Adviento o espera de la Natividad de Cristo (además de con la virtud teologal de la esperanza); el período en que la Virgen María estaba embarazada (en latín Maria Gravida o Virgo Gestans).

María es Theotokos (en griego: Θεοτόκος; en latín: Deīpara o Deī genetrix) es una palabra griega que significa Madre de Dios (literalmente, 'la que dio a luz a Dios'). Su equivalente en español, vía latín, es Deípara. Es el título que la Iglesia cristiana temprana le dio a María en el Concilio de Éfeso de 431 en referencia a su maternidad divina.

La advocación de la Esperanza es celebrada el 18 de diciembre, fiesta de la “Expectación del parto de la Santísima Virgen María”, siendo este el sentido real de su advocación, además de la virtud teologal propia dirimente de la misma.

Entre los pasajes evangélicos que incluyen escenas del periodo de embarazo de la Virgen (desde la Anunciación hasta el viaje para censarse, primero a Jerusalén y finalmente a Belén) se encuentra el de la Visitación: el encuentro entre María y su prima Isabel, que también estaba embarazada (de Juan el Bautista).

Es un tema frecuente en el arte y en la religiosidad popular, como es el caso entre las hermandades de carácter penitencial, sobre todo en los de la ciudad de Sevilla, donde hay seis hermandades que tienen como titular mariana a la Virgen de la Esperanza. Estas son: Hermandad de la Esperanza Macarena, Hermandad de la Esperanza de Triana, Hermandad de San Roque (Gracia y Esperanza), Hermandad de La Trinidad y Hermandad de La O. No hay que olvidar a la Virgen de la Divina Enfermera, titular de la Hermandad de la Lanzada o María Santísima de la Esperanza, Reina de los Mártires de la Hermandad Sacramental del Juncal.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Las advocaciones de María (Parte I)

Por Cristóbal Manuel Calvo Santiago,

¿Qué es una advocación?

Para la religión católica, una advocación mariana es una alusión mística relativa a apariciones, dones o atributos de la Virgen María. 

La Iglesia católica admite innumerables advocaciones que significan la figura de la María como Madre de Jesucristo o alguna de sus virtudes o cualidades, a las que se rinde culto de diversas maneras.

Las advocaciones podremos clasificarlas en dos tipos: las de carácter místico, que serán las relativas a dones, misterios, actos sobrenaturales o fenómenos taumatúrgicos de la Virgen, como la Anunciación, la Asunción, la Presentación, etc; y las apariciones terrenales, que en muchos casos han dado lugar a la construcción de santuarios dedicados a la Virgen, como el del Pilar, el de Lourdes, el de Fátima, entre otras.

Estas advocaciones, a menudo, dan lugar a múltiples patrocinios (como "virgen protectora") de pueblos, ciudades o países, o de diversas entidades o cofradías.

Las advocaciones marianas se suelen nombrar con las fórmulas “Santa María de”, “Virgen de” o “Nuestra Señora de”. Pero también, las advocaciones suelen dar lugar en muchos casos a nombres propios femeninos, compuestos del nombreMaríay su advocación: María del Carmen, María de los Dolores, María de Lourdes, etc. Aunque el nombre sea diferente en cuanto al atributo relativo a la Virgen María siempre se refiere únicamente a Ella, así se haga mención de varios nombres en un mismo momento, la instancia es la misma, la Virgen María.

Su celebración, en la mayoría de los casos, se hace de forma conjunta el día 8 de septiembre o primer domingo de septiembre, el día que la Iglesia celebra las “Apariciones de la Santísima Virgen en los más célebres santuarios”.

Aunque históricamente en los primeros siglos del cristianismo existen registros que hablan de María como "Madre de Dios" (Theotokos), dicho título considerado pilar de advocaciones hacia su persona ha sido motivo de críticas. La misma es defendida tanto por la Iglesia Católica, la Iglesia Ortodoxa, y reafirmada inclusive por los iniciadores del Movimiento Protestante en el siglo XVI, propiciado por Lutero, y mantenida posteriormente por Calvino y Zwinglio.

La misma concepción teológica fue oficializada como “dogma de fe” en el Concilio de Éfeso hacia el año 431, esto por las ideas promulgadas por Nestorio quien afirmaba sobre María como Madre de" Jesús-Hombre" únicamente, y no Madre de"Jesús-Dios", dicha concepción no procedió y fue inmediatamente rechazada en el mismo, salvo el caso anterior, dentro de la doctrina cristiana no había surgido una negativa generalizada acerca de dicho dogma de fe, siendo mantenido este sin cuestionamiento.

Sin embargo, a medida que el proceso reformador avanzó a lo largo de los siglos, dentro de algunos movimientos post-reformantes que mantuvieron el cisma de Roma se originó un giro en la postura teológica de los mismos sobre el papel de María dentro de la doctrina cristiana. Desde entonces se ha producido una forma de "desacreditación histórica" en la Tradición de la Iglesia católica por parte de las diversas manifestaciones del protestantismo, que además influyó en la postura hacia la religión de varios eruditos e investigadores europeos del iluminismo racional del siglo XVIII y en el liberalismo teológicodel siglo XIX, incluyéndose en el caso lo referente a escritos patrísticos acerca de la Madre de Jesús, y sus consecuentes concepciones dentro del catolicismo romano en los primeros tres siglos del cristianismo, y las múltiples "manifestaciones" mariológicas aceptadas y proclamadas a lo largo de la historia.

De acuerdo con la doctrina de laIglesia católica, las advocaciones que se dirigen a María son única y exclusivamente modos de llamarla desde el punto de vista bíblico relacionados a Ella, acciones, lugares o mensajes que la identifican, nada más. Aclarando con ello que solo hay una Virgen María, siendo además estos representados a través de la pintura, arte y escultura pictórico-religioso.

Las mismas han adquirido variadas interpretaciones acerca de su verdadero valor doctrinal dentro del cristianismo, por lo que la mayoría de confesiones religiosas ajenas al catolicismo y por parte de algunos estudiosos bíblicos escépticos, han considerado a estas "formas de idolatría" o "actos de devoción anti-bíblicos para imponer la religión católica", relacionando bajo el campo socio-cultural similitudes con creencias que ha existido dentro de los pueblos "paganos" ahora cristianizados, obviándose la parte teológica cristiana que existe para comprender a las mismas.

También ocurre por otras causas entre ellas: el poco estudio de la verdadera concepción de la doctrina católica hace que el mismo se desfigure en muchas ocasiones por consecuencia de la “mala formación doctrinaria” o “poca profundización en la misma” por parte de algunos confesos al catolicismo, re-definiendo sin mala intención el verdadera significado que dichas advocaciones poseen, en forma variada y en muchas ocasiones incluso contradictoria a la explicación de laIglesia Católica, ocasionándose por ello disputas internas, que ha provocado cismas variados por considerarlas supersticiones.

lunes, 16 de mayo de 2016

Comentario a la obra "Los Sacramentos de la Vida" (Leodardo Boff, Sal Terrae Junio 2008)

Por Cristóbal Manuel Calvo Santiago,

1.- Primera valoración de la obra.-

El autor en este libro, el hombre es el ser capaz de leer el mensaje del mundo. Vivir es leer e interpretar. Cuando las cosas comienzan a hablar y el hombre a escuchar sus voces, emerge el edificio sacramental: Todo lo real no es sino una señal. La vida en sí es un sacramento y lo cotidiano puede llegar a ser sacramental.

2.- Estructura.-

La obra se presenta dividida en catorce capítulos, siendo el último una conclusión de los trece primeros. Cada capítulo se encuentra a su vez subdivido en epígrafes, a modo de desarrollo temático.
En el primer capítulo, Boff utiliza una anáfora en el que nos dice que el Espíritu vive hoy en los “manantiales de nuestra experiencia cultural”, concluyendo que el hombre ha de ser capaz de poder “leer” ese mensaje que el mundo nos ofrece a diario. Si la señal ha de ser explicada, no es señal, ya que esta debe tener autonomía suficiente para ser entendida por el sujeto. Lo sacramental y lo simbólico, dirá Boff, constituye la realidad humana.

En el segundo y tercer capítulo, el autor usa un objeto cotidiano, un tanque de aluminio, para explicar al lector que hasta este objeto cotidiano puede llegar a ser un sacramento; siendo aquello que siempre había vivido y todos viven, ungido de una realidad diferente entre todos los objetos y captado de manera diferente por cada sujeto. Lo mismo ocurre cuando el recuerdo material de alguien, como era el caso de la colilla, adquiere una transcendencia que lo eleva al estatus de sacramento, porque según L. Boff, “estaba viva y hablaba de la vida”

En el capítulo cuarto, nuevamente un objeto de la vida diaria, adquiere la identidad de sacramento, el pan recién hecho por la madre por las mañanas. Para los hijos, ese pan adquiere la unción de sacramento, ya que por medios de los sentidos, el sujeto advierte esa realidad “diferente” a la ordinaria. El sacramento, dirá Boff, participa de dos mundos, del trascendente y del inmanente.
En el capítulo quinto, nos concluirá que el mundo es un gran sacramento, que Dios nunca es alcanzado en sí mismo. Que en él coexisten dos movimientos, uno que viene de Dios hacia la cosa y otro que va de la cosa hacia Dios, siendo Este captado en el objeto. La vocación del hombre consiste en convertirse en hombre sacramental.

En el capítulo sexto, séptimo, octavo y noveno, Boff nos dirá que la vida en la historia, va abriendo caminos, que la gente lee el sentido de la vida a partir de un pasado que culmina en un presente. Dirá que sacramento es todo cuando se contempla a partir y a la luz de Dios. Nos dirá que Jesús de Nazaret es llamado el sacramento por excelencia, presentado como sacramento frontal de Dios. La Iglesia es el sacramento de Cristo. Dirá igualmente, que la fe en el Señor que vivifica el credo, se encarna en las instituciones y vive en las tradiciones Por último, Boff nos dice, que en los principales nudos existenciales de la vida, se concretizan los principales sacramentos de la fe.

En el capítulo décimo, Boff explica en qué sentido es Jesucristo el autor de los sacramentos,  y el paso vertical de los sacramentos de Dios a los sacramentos de Cristo.

Prosigue el capítulo undécimo hasta el décimo cuarto, que la palabra es por excelencia el sacramento revelador y comunicador de cada persona. Así mismo actúan “ex opere operato”, visibiliza, una vez es realizado el rito, teniendo la garantía de que Dios y Jesucristo están ahí presentes. Solo la acogida humilde del fiel el sacramento se realiza plenamente. Que lo “sim-bólico” mal entendido puede ser degenerado en “dia-bólico”, esto es, que si el sacramento no es expresión de fe, se diluye su dimensión simbólica.

A modo de conclusión, en el capítulo décimo cuarto, el autor termina con dieciocho proposiciones, para resumir de alguna manera, el “universo sacramental”

3.- Valoración.-

Boff usa el método deductista para presentar la obra y su desarrollo, va desde lo universal (la sociedad general) a lo particular (el sacramento). Para ello, el autor estructura la obra desde los distintos aspectos sociológicos a tener en cuenta en una sociedad, realizando en muchos casos un paralelismo convexo, que en su origen va de la mano y en su desarrollo diverge de manera progresiva, hasta crear una distancia que puede ser yuxtapuesta en los distintos hitos y aspectos cotidianos.

El trabajo final de L. Boff, resulta muy recomendable para el unas primeras pinceladas del entendimiento general de sacramento.

4.- Juicio Global.-

Tras lo expuesto anteriormente, a mi juicio, la obra presenta exposición mediante anáforas y otros recursos literarios,  de la sacramentalidad de nuestra vida diaria, de la sacramentalidad del mundo en donde vivimos y de que somos parte sustancial de esa realidad, no reconocida por todos pero sí experimentada.

En dieciocho proposiciones, nos expone de una forma sencilla una realidad compleja, percibida por todos pero en ocasiones no interpretada, de ahí que el hombre para que pueda recibir la gracia del rito, deba estar con el corazón abierto y preparado. De no ser así, estos signos contenidos en los ritos, pueden convertirse en “antisignos”.

El sacramento, solo es sacramento en el horizonte de la fe […] Sacramento con conversión es salvación.