martes, 28 de junio de 2016

Y A LA MADRE DE DIOS LA LLAMAN REMEDIOS, VICTORIA Y DIVINA PASTORA DE LAS ALMAS...

Por Cristóbal Manuel Calvo Santiago,

¿Qué entendemos por Remedios cuando nos referimos a la advocación de María?

Por Remedios aludimos a la advocación mariana ligada desde sus orígenes a la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos, conocidos como Trinitarios, fundada por San Juan de Mata y San Félix de Valois y aprobada por el Papa Inocencio III el 17 de diciembre de 1198; extendiéndose a partir del siglo XIV por Europa y América. El Papa Juan XXIII aprobó en 1959 el patronazgo de la Virgen de los Remedios para toda la Familia Trinitaria. Numerosas ciudades han tomado a esta advocación como su patrona, y muchas iglesias y templos están consagrados a su nombre. Otras derivaciones de la misma adveración son: Virgen del Remedio y Virgen del Buen Remedio. Remedios, es una advocación mariana, muy socorrida en la Edad Media para combatir las epidemias de peste que asolaban Europa

¿Y por Virgen de la Victoria?

Los Frailes Mínimos de San Francisco de Paula difundieron a través de sus conventos el culto a Santa María de la Victoria, una representación mariana vinculada a la conquista de Málaga por los Reyes Católicos, Estos religiosos no fueron los únicos que poseyeron en su santoral particular el culto a la Virgen de la victoria. En los últimos años se han estudiado distintos aspectos devocionales de esta advocación. Del análisis de los ejemplos conservados en España, consideramos que estas imágenes de la Victoria deben ser agrupadas en dos bloques: la patrona de Málaga, y las restantes que no responden a un arquetipo o iconografía concreta: la inclinación religiosa hacia el carácter providencialista de María, la Madre de Dios. Las imágenes de la virgen con la advocación de la Victoria son productos de la acción de gracias de los reyes o responsables militares con motivo de logar los triunfos bélicos.

¿Y por Divina Pastora de las Almas?

La Divina Pastora (también conocida como Divina Pastora de las Almas, Madre Divina Pastora o Madre del Buen Pastor) es una advocación mariana que representa a la Bienaventurada Virgen María como la pastora celestial.

Los orígenes de la devoción son imprecisos hasta el siglo XVIII. Existen referencias de la Virgen María como pastora en la vida y escritos de Juan el Geómetra (siglo X), San Juan de Dios, San Pedro de Alcántara, la venerable María Jesús de Ágreda, Santa María de las Cinco Llagas.

Sin embargo, la labor de darla a conocer fue concebida en Sevilla en el año 1703 en la mente de un sacerdote capuchino de gran devoción mariana conocido como Fray Isidoro de Sevilla. Este capuchino le encargó un lienzo con tal representación al artista Alonso Miguel de Tovar de la Escuela pictórica sevillana y escribió La Pastora Coronada (Sevilla, 1705) en la que expuso su idea predicable de la Virgen en traje de pastora.

El 8 de septiembre de 1703, durante la fiesta de La Natividad de la Virgen, se realiza la primera procesión en que es mostrado el lienzo a la feligresía. Posteriormente, Francisco Ruiz Gijón, esculpió la primera imagen tamaño natural de la Divina Pastora. Esta imagen es llevada en su primera procesión en octubre de 1705, con gran solemnidad, hasta la iglesia parroquial de Santa Marina, que para el momento constituía la novena sede de la Primitiva Hermandad del Rebaño de María. A partir de 1705, se comenzó a propagar por todos los territorios del reino de España y América esta advocación mariana. Un papel importante en esto tuvo el Beato Diego José de Cádiz.

Son muy populares las representaciones de esta advocación en Andalucía, por ser principalmente una devoción extendida desde Sevilla a todo el territorio andaluz, algunas cuentan con mucha antigüedad y tradición.

En la ciudad de Sevilla, hay cinco hermandades de carácter no penitencial que adoptan como Titular a la Divina Pastora de las Almas: la de Santa Marina (considerada como la “primitiva”), Capuchinos (coronada canónicamente), San Antonio, Triana y Padre Pío. En cuanto a la provincia de Sevilla, cabe destacar de manera especial la hermandad pastoreña constituida en Cantillana, también coronada canónicamente, por su especial relevancia y manifiesta devoción general.

En Sevilla, será la Titular de la hermandad de las Siete Palabras la que adopte la advocación de María Santísima de los Remedios.

De igual manera, la advocación mariana de Virgen de la Victoria será adoptada por la sevillana hermandad de las Cigarreras.

miércoles, 22 de junio de 2016

Y A LA MADRE DE DIOS LA LLAMAN ESPERANZA DE LA “O”, VISITACIÓN Y SEXTA ANGUSTIA

Por Cristóbal Manuel Calvo Santiago,

¿Qué entendemos por Esperanza de la “O” y Visitación cuando nos referimos a la advocación de María?

Virgen de la “O” es una advocación mariana en la que se la asocia con el Adviento o espera de la Natividad de Cristo (además de con la virtud teologal de la esperanza); el período en que la Virgen María estaba embarazada.

La razón del nombre "O" es la exclamación admirativa "oh", que inicia las antífonas del cántico evangélico en la oración de Vísperas desde el 17 al 23 de diciembre, las llamadas Antífonas mayores o Antífonas de Adviento. Así, por ejemplo “Oh Sabiduría que brotaste de los labios del Altísimo (día 17)”. También se refiere como origen de la denominación el aspecto iconográfico de la Virgen de la Buena Esperanza representada frecuentemente con un círculo en el abdomen simulando la gestación, en el que en ocasiones se sitúa el feto de Jesús dibujado o esculpido, y cuyo borde semeja una O, aunque esta ha desaparecido en la iconografía moderna.

Por Visitación entenderemos el término con el que se designa en el cristianismo a la visita realizada por la Virgen María, embarazada de Jesús, a su pariente Isabel, embarazada a su vez de Juan el Bautista. Se trata de un pasaje único del Evangelio de Lucas (1, 39-56).

El pasaje contiene expresiones muy apreciadas por diferentes denominaciones cristianas. Entre ellas se cuentan las palabras de Isabel incluidas hoy en el
“Ave María”, oración mariana del catolicismo, y la respuesta de María a modo de cántico, conocida como el “Magníficat”: Proclama mi alma la grandeza del Señor….

Lucas (1, 39) refiere que María, luego de la Anunciación, fue “con prontitud” a una ciudad de Judá situada en la región montañosa. Hoy en día, esta ciudad se identificó con Ain Karim, a 6 km al oeste de Jerusalén.

La finalidad de la visita de María habría sido para asistirla y, al mismo tiempo, recibir consejo. La traducción del texto griego “meta spoudēs” puede significar “con prontitud”, “con prisa”, pero también “muy solícitamente” o “con impaciencia”.  De allí que se suele interpretar la actitud de María como un ejemplo de servicio y entrega a los demás.

La fiesta de la Visitación se celebra el 31 de mayo. Hasta la reforma actual del Calendariam Romanum (decretada por Pablo VI el 14 de febrero de 1969) se celebraba el 2 de julio y en muchas localidades donde es su fiesta patronal se sigue celebrando en su antigua fecha. Pero como esa fecha es posterior a la del nacimiento de Juan el Bautista (24 de junio), en la reforma del calendario tras el Concilio Vaticano II se trasladó al 31 de mayo, con lo que también supone el cierre del mes de mayo, que la Iglesia tradicionalmente dedica a María.

En sus orígenes, la fiesta fue introducida en 1263 por San Buenaventura, general de la Orden Franciscana específicamente para su Orden. Con el crecimiento de ésta también la fiesta se fue divulgando y el Papa Pío V la introdujo en el calendario de la Iglesia universal.

¿Y por Sexta Angustia?

Los siete dolores de María son un conjunto de sucesos de la vida de la Virgen María que son una advocación popular. Se la invoca en latín como “Maria Virgo Perdolens” o “Mater Dolorosa” y es una de las numerosas advocaciones a través de las cuales la Iglesia Católica venera a la Virgen María. La advocación (Dolores) destaca el sentimiento de dolor de la madre ante el sufrimiento de su hijo. Los "siete dolores" hacen referencia a los siete episodios de la vida de Jesucristo, relatados por los evangelios, que hicieron sufrir a María, quien acompañaba a su hijo en su misión de Redentor.

La devoción a la Mater Dolorosa se desarrolla a partir de finales del siglo XI. En 1239, en la diócesis de Florencia, la Orden de los Servitas u Orden de frailes Siervos de María, cuya espiritualidad estaba muy ligada a la Santa Virgen, fijó la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores el 15 de septiembre.

La “Sexta Angustia” de María, corresponde al pasaje evangélico en donde María recibe a Jesús bajado de la Cruz (Mc. 15, 42-46) Jesús muerto en brazos de María.

La advocación “Visitación”, “O” y “Sexta Angustia” es también un tema menos frecuente en el arte y en la religiosidad popular, si en su advocación de origen, como es el caso de la Esperanza (O y Visitación) o Dolores de María (para el caso de la Sexta Angustia).

En la ciudad de Sevilla, hay tres hermandades de carácter penitencial (una de ellas extintas y recuperada por un grupo parroquial asentado en la Real Parroquia de Santa Ana) que tienen como titular mariana a la Virgen de la “O”, la Virgen de la Visitación o a la Sexta Angustia de María: Hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno y María Stma. de la “O”, Hermandad de Santa María del Buen Aire y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de Pasión y Muerte, Resurrección de Nuestro Señor y Nuestra Señora del Desconsuelo y Visitación y la Asociación de Fieles de Ntro. Padre Jesús de la Salvación, Mª Santísima de la  Sexta Angustia y Stmo. Cristo del Amor, San Joaquín y Santa Ana (Triana)

jueves, 9 de junio de 2016

Y a la Madre de Dios la llaman Salud y Patrocinio...

Por Cristóbal Manuel Calvo Santiago,

¿Qué entendemos por Patrocinio cuando nos referimos a la advocación de María?

En el Evangelio de San Juan, el evangelista nos cuenta cómo Jesús, cuando iba a morir, entrega a todos los cristianos, a María como Madre en la figura del discípulo "a quien amaba" (Jn 19,26) con estas palabras: "Ahí tienes a tu madre" (Jn 19,27).

Desde este momento estamos llamados, junto con San Juan, a acoger en nosotros a María, amándola e imitándola y experimentando su especial ternura materna. Por eso la filiación con María es camino privilegiado para encontrarnos con Jesús y vivir en plenitud la vida cristiana.

En la advocación de Patrocinio, se resalta especialmente esta maternidad espiritual de María. La madre de Dios (Theotokos) es nuestra madre, madre de la Iglesia y de todos sus miembros.

A esta maternidad espiritual corresponde una auténtica filiación mariana. Somos hijos de María que nos ha transmitido, a través de Cristo, la vida divina.

Patrocinio significa también protección y amparo. En María encontramos una madre que nos protege, nos da su gracia y amparo en vida y en muerte.

Ella es, pues, protección, amparo, auxilio mediador, abogada, modelo, estímulo, estrella, norte y guía: Patrocinio para cuantos se sienten necesitados.

¿Y por Salud?

La Virgen María ha sido invocada como protectora de la Salud desde los primeros siglos.

San Sabas, en el año 530 dirá que, en Oriente, la Virgen era llamada "Auxiliadora de los enfermos" porque junto a ella se obraban muchas curaciones. A partir del Siglo XIV y hasta el siglo XVII, cuando la peste se extendió por toda Europa y Asia provocando la muerte de gran parte de la población, que muchos pueblos se encomendaron a la protección de la Virgen María pidiendo por su intercesión a Dios, que librara de tan temible enfermedad. Al ser atendidas sus súplicas, y verse librados de la peste, en distintos lugares se erigieron en señal de agradecimiento, grutas y templos en dedicados a la Virgen, dándole a María los títulos de Virgen de la Salud, Santa María de la Salud y Nuestra Señora de la Salud.

En los más diversos rincones del mundo, hoy María es invocada con este título. En algunos lugares la representan coronada de estrellas, con un cetro en la mano y vestimenta bordada en oro; en otros rodeados de ángeles, parada sobre nubes; en otros simple y sencilla con un manto cubriéndole la cabeza y las manos cruzadas sobre el pecho; en otros con la cabeza descubierta y los brazos extendidos sosteniendo al Niños Jesús. De distintas maneras, en distintos idiomas, con distintos nombres, pero siempre la misma Virgen María, atenta como en las Bodas de Caná a las necesidades de sus hijos y dispuesta a pedir por nosotros una vez más a su Hijo Jesucristo.

La advocación “Salud” es también un tema frecuente en el arte y en la religiosidad popular, como es el caso entre las hermandades para sus Titulares Marianas. En la ciudad de Sevilla, hay tres hermandades que tienen como titular mariana a la Virgen de la Salud: Hermandad de San Gonzalo, Hermandad de la Salud de San Isidoro y la Hermandad de Nuestra Sra. del Sol (su reciente Titular de Gloria, la Inmaculada Virgen María y Salud de los Enfermos). La advocación de “Patrocinio” está menos extendida, pero conociendo ahora su sentido, sí entenderemos el porqué de la advocación de Nuestra Madre y Señora del Patrocinio como Titular de la Hermandad del Stmo. Cristo de la Expiración (El Cachorro) de Sevilla.