martes, 5 de julio de 2016

Y a la Madre la llaman Santa María del Carmen y Rocío.....

Por Cristóbal Manuel Calvo Santiago,

¿Qué entendemos por Santa María del Carmen cuando nos referimos a la advocación de María?

Santa María del Monte Carmelo, referida comúnmente como Virgen del Carmen o Nuestra Señora del Carmen, es una de las diversas advocaciones de la Virgen María. Su denominación procede del llamado Monte Carmelo, en Israel, un nombre que deriva de la palabra Karmel o Al-Karem y que se podría traducir como 'jardín'. Existen hoy en activo órdenes carmelitas repartidas por todo el mundo, masculinas y femeninas, las cuales giran en torno a esta figura mariana.

En España, Puerto Rico y Costa Rica es patrona del mar, también es patrona de la Armada Española. Es considerada Reina y Patrona de Chile, de sus Fuerzas Armadas y de los Carabineros; es patrona de la Policía Nacional de los colombianos y de los conductores en Colombia; en Bolivia es la Patrona de la Nación y de sus Fuerzas Armadas; en el Perú es “Patrona del criollismo" y "Alcaldesa Perpetua de la Ciudad de Lima, y en Venezuela es la patrona del Ejército y los conductores. Además, fue la patrona del Ejército de los Andes que, liderado por el general José de San Martín, gestó la independencia de Argentina y Chile.

Esta advocación da nombre a todas aquellas personas que se llaman Carmen, Carmela o Carmelo, celebrando su onomástica el día de la fiesta de esta Virgen, el 16 de julio.

La veneración cristiana se remonta al grupo de ermitaños que, inspirados en el profeta Elías, se retiraron a vivir en el Monte Carmelo, considerado el jardín de Israel ("Karmel" significa "jardín"). Estos devotos, después de las cruzadas, formaron en Europa la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo (carmelitas). El Monte Carmelo, situado en la actual Israel, ha sido un sitio de devoción religiosa desde la antigüedad. En la Biblia Hebrea se le menciona con el nombre de Hakkarmel (lugar del jardín), en el libro del profeta Isaías como un lugar de gran belleza y aparece también en relación al profeta Elías. No aparece, sin embargo, en el Nuevo Testamento.

Según la tradición carmelita, el 16 de julio de 1251, la imagen de la Virgen del Carmen se le habría aparecido, a San Simón Stock, superior general de la Orden, a quien le entregó sus hábitos y el escapulario, principal signo del culto mariano carmelita. Según esa tradición moderna, la Virgen prometió liberar del Purgatorio a todas las almas que hayan vestido el escapulario durante su vida, el sábado siguiente a la muerte de la persona y llevarlos al cielo. Esta veneración recibió reconocimiento papal en 1587 y ha sido respaldada por los Pontífices posteriores, en especial lo referente al escapulario.

¿Y por Virgen del Rocío?

Bíblicamente, el rocío es símbolo de las bendiciones de Dios y de su acción creadora y vivificante, atribuida al Espíritu Santo, puesto de relieve en el pueblo judío ante la importancia del “rocío” en su vida agrícola, ya que los climas secos de Palestina hacían del agua una bendición de Dios. El pueblo hebreo, hizo del rocío símbolo de fecundidad y bendición.

En Isaías, veremos como el rocío pasará de ser un signo físico a un signo divino “Cielos, enviad rocío de lo alto, y las nubes lluevan al justo: ábrase la tierra y brote el Salvador” (Is. 45, 8). En el Nuevo Testamento, esta efusión será dada por el Espíritu Santo en el día de Pentecostés.

El pueblo Onubense de Almonte, cambió, el nombre a Santa María de las Rocinas, patrona de este municipio y la llamó desde 1653 del Rocío, con alusión al místico rocío del Espíritu Santo, dador de vida, respondiendo a los intensos cambios que por entonces se vivían en la Iglesia, celebrándose su fiesta en la pascua de Pentecostés.

Con este título se inserta la figura de María (Theotokos) en el contexto general de la historia de la salvación. María y la Iglesia, encontradas en ese lugar que es la fecundidad para la vida cristiana.

La imagen de la Virgen del Rocío es una interpretación abstracta, teológica, de la persona de María en la plenitud de su función maternal: respecto de Cristo-Salvador-Cabeza del Cuerpo Místico (San Pablo), y, consecuentemente, respecto de los cristianos, de la Iglesia, de los hombres.

Para el pueblo almonteño, aclama a la Virgen del Rocío como “Blanca Paloma”, nombre dado por los antepasados al Espíritu Santo. Desde que se le cambiara a la Virgen el nombre por el de Rocío, se puso en el camarín, sobre su cabeza, en el techo del palio o incluso en el bordado del centro de su manto.

Al Espíritu Santo, se dirigían esas aclamaciones. Bíblicamente, la paloma no es sólo figura y símbolo del Espíritu Santo, sino que significa y representa también al pueblo de Israel, al pueblo de Dios. Viene a ser en la devoción rociera signo de la vinculación del lazo existente entre el Espíritu Santo, María y la Iglesia.

En la ciudad de Sevilla, hay una hermandad de carácter penitencial que adoptará como Titular a la Virgen del Carmen: Hermandad Carmelita de las Maravillas de María y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Paz y Nuestra Señora del Carmen en Sus Misterios Dolorosos. Con carácter de gloria, serán cinco las que tendrán como Titular a la Virgen del Carmen: Ntra. Sra. del Carmen de Santa Catalina, San Gil, Calatrava, San Leandro y Triana.

Una hermandad de carácter penitencial en Sevilla adoptará como Titular a la Virgen del Rocío, la Hermandad conocida como la del “Beso de Judas” (Redención). Por ende, serán seis de Gloria las que tendrán como Titular a la Virgen del Rocío: El Salvador, Triana, Macarena, Cerro del Águila, Sevilla Sur y Castrense. En la actualidad la Hermandad Matriz se encuentra en Almonte y existen ciento diecisiete hermandades filiares con esta advocación. El carácter de la devoción rociera es internacional.