Por Cristóbal Manuel Calvo Santiago,
¿Qué entendemos por Patrocinio cuando nos referimos a la advocación de María?
En el Evangelio de San Juan, el evangelista nos cuenta cómo Jesús, cuando iba a morir, entrega a todos los cristianos, a María como Madre en la figura del discípulo "a quien amaba" (Jn 19,26) con estas palabras: "Ahí tienes a tu madre" (Jn 19,27).
Desde este momento estamos llamados, junto con San Juan, a acoger en nosotros a María, amándola e imitándola y experimentando su especial ternura materna. Por eso la filiación con María es camino privilegiado para encontrarnos con Jesús y vivir en plenitud la vida cristiana.
En la advocación de Patrocinio, se resalta especialmente esta maternidad espiritual de María. La madre de Dios (Theotokos) es nuestra madre, madre de la Iglesia y de todos sus miembros.
A esta maternidad espiritual corresponde una auténtica filiación mariana. Somos hijos de María que nos ha transmitido, a través de Cristo, la vida divina.
Patrocinio significa también protección y amparo. En María encontramos una madre que nos protege, nos da su gracia y amparo en vida y en muerte.
Ella es, pues, protección, amparo, auxilio mediador, abogada, modelo, estímulo, estrella, norte y guía: Patrocinio para cuantos se sienten necesitados.
¿Y por Salud?
La Virgen María ha sido invocada como protectora de la Salud desde los primeros siglos.
San Sabas, en el año 530 dirá que, en Oriente, la Virgen era llamada "Auxiliadora de los enfermos" porque junto a ella se obraban muchas curaciones. A partir del Siglo XIV y hasta el siglo XVII, cuando la peste se extendió por toda Europa y Asia provocando la muerte de gran parte de la población, que muchos pueblos se encomendaron a la protección de la Virgen María pidiendo por su intercesión a Dios, que librara de tan temible enfermedad. Al ser atendidas sus súplicas, y verse librados de la peste, en distintos lugares se erigieron en señal de agradecimiento, grutas y templos en dedicados a la Virgen, dándole a María los títulos de Virgen de la Salud, Santa María de la Salud y Nuestra Señora de la Salud.
En los más diversos rincones del mundo, hoy María es invocada con este título. En algunos lugares la representan coronada de estrellas, con un cetro en la mano y vestimenta bordada en oro; en otros rodeados de ángeles, parada sobre nubes; en otros simple y sencilla con un manto cubriéndole la cabeza y las manos cruzadas sobre el pecho; en otros con la cabeza descubierta y los brazos extendidos sosteniendo al Niños Jesús. De distintas maneras, en distintos idiomas, con distintos nombres, pero siempre la misma Virgen María, atenta como en las Bodas de Caná a las necesidades de sus hijos y dispuesta a pedir por nosotros una vez más a su Hijo Jesucristo.
La advocación “Salud” es también un tema frecuente en el arte y en la religiosidad popular, como es el caso entre las hermandades para sus Titulares Marianas. En la ciudad de Sevilla, hay tres hermandades que tienen como titular mariana a la Virgen de la Salud: Hermandad de San Gonzalo, Hermandad de la Salud de San Isidoro y la Hermandad de Nuestra Sra. del Sol (su reciente Titular de Gloria, la Inmaculada Virgen María y Salud de los Enfermos). La advocación de “Patrocinio” está menos extendida, pero conociendo ahora su sentido, sí entenderemos el porqué de la advocación de Nuestra Madre y Señora del Patrocinio como Titular de la Hermandad del Stmo. Cristo de la Expiración (El Cachorro) de Sevilla.