Por Cristóbal Manuel Calvo Santiago,
¿Qué entendemos por Esperanza de la “O” y Visitación cuando nos referimos a la advocación de María?
Virgen de la “O” es una advocación mariana en la que se la asocia con el Adviento o espera de la Natividad de Cristo (además de con la virtud teologal de la esperanza); el período en que la Virgen María estaba embarazada.
La razón del nombre "O" es la exclamación admirativa "oh", que inicia las antífonas del cántico evangélico en la oración de Vísperas desde el 17 al 23 de diciembre, las llamadas Antífonas mayores o Antífonas de Adviento. Así, por ejemplo “Oh Sabiduría que brotaste de los labios del Altísimo (día 17)”. También se refiere como origen de la denominación el aspecto iconográfico de la Virgen de la Buena Esperanza representada frecuentemente con un círculo en el abdomen simulando la gestación, en el que en ocasiones se sitúa el feto de Jesús dibujado o esculpido, y cuyo borde semeja una O, aunque esta ha desaparecido en la iconografía moderna.
Por Visitación entenderemos el término con el que se designa en el cristianismo a la visita realizada por la Virgen María, embarazada de Jesús, a su pariente Isabel, embarazada a su vez de Juan el Bautista. Se trata de un pasaje único del Evangelio de Lucas (1, 39-56).
El pasaje contiene expresiones muy apreciadas por diferentes denominaciones cristianas. Entre ellas se cuentan las palabras de Isabel incluidas hoy en el
“Ave María”, oración mariana del catolicismo, y la respuesta de María a modo de cántico, conocida como el “Magníficat”: Proclama mi alma la grandeza del Señor….
Lucas (1, 39) refiere que María, luego de la Anunciación, fue “con prontitud” a una ciudad de Judá situada en la región montañosa. Hoy en día, esta ciudad se identificó con Ain Karim, a 6 km al oeste de Jerusalén.
La finalidad de la visita de María habría sido para asistirla y, al mismo tiempo, recibir consejo. La traducción del texto griego “meta spoudēs” puede significar “con prontitud”, “con prisa”, pero también “muy solícitamente” o “con impaciencia”. De allí que se suele interpretar la actitud de María como un ejemplo de servicio y entrega a los demás.
La fiesta de la Visitación se celebra el 31 de mayo. Hasta la reforma actual del Calendariam Romanum (decretada por Pablo VI el 14 de febrero de 1969) se celebraba el 2 de julio y en muchas localidades donde es su fiesta patronal se sigue celebrando en su antigua fecha. Pero como esa fecha es posterior a la del nacimiento de Juan el Bautista (24 de junio), en la reforma del calendario tras el Concilio Vaticano II se trasladó al 31 de mayo, con lo que también supone el cierre del mes de mayo, que la Iglesia tradicionalmente dedica a María.
En sus orígenes, la fiesta fue introducida en 1263 por San Buenaventura, general de la Orden Franciscana específicamente para su Orden. Con el crecimiento de ésta también la fiesta se fue divulgando y el Papa Pío V la introdujo en el calendario de la Iglesia universal.
¿Y por Sexta Angustia?
Los siete dolores de María son un conjunto de sucesos de la vida de la Virgen María que son una advocación popular. Se la invoca en latín como “Maria Virgo Perdolens” o “Mater Dolorosa” y es una de las numerosas advocaciones a través de las cuales la Iglesia Católica venera a la Virgen María. La advocación (Dolores) destaca el sentimiento de dolor de la madre ante el sufrimiento de su hijo. Los "siete dolores" hacen referencia a los siete episodios de la vida de Jesucristo, relatados por los evangelios, que hicieron sufrir a María, quien acompañaba a su hijo en su misión de Redentor.
La devoción a la Mater Dolorosa se desarrolla a partir de finales del siglo XI. En 1239, en la diócesis de Florencia, la Orden de los Servitas u Orden de frailes Siervos de María, cuya espiritualidad estaba muy ligada a la Santa Virgen, fijó la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores el 15 de septiembre.
La “Sexta Angustia” de María, corresponde al pasaje evangélico en donde María recibe a Jesús bajado de la Cruz (Mc. 15, 42-46) Jesús muerto en brazos de María.
La advocación “Visitación”, “O” y “Sexta Angustia” es también un tema menos frecuente en el arte y en la religiosidad popular, si en su advocación de origen, como es el caso de la Esperanza (O y Visitación) o Dolores de María (para el caso de la Sexta Angustia).
En la ciudad de Sevilla, hay tres hermandades de carácter penitencial (una de ellas extintas y recuperada por un grupo parroquial asentado en la Real Parroquia de Santa Ana) que tienen como titular mariana a la Virgen de la “O”, la Virgen de la Visitación o a la Sexta Angustia de María: Hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno y María Stma. de la “O”, Hermandad de Santa María del Buen Aire y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de Pasión y Muerte, Resurrección de Nuestro Señor y Nuestra Señora del Desconsuelo y Visitación y la Asociación de Fieles de Ntro. Padre Jesús de la Salvación, Mª Santísima de la Sexta Angustia y Stmo. Cristo del Amor, San Joaquín y Santa Ana (Triana)